Parece un cuento de nunca acabar, pero es realidad: más de un año de
tramitación cumplió el proyecto de modificación de la Ley General de Pesca y
Acuicultura en el Congreso, y el último revés lo sufrió esta semana en la Cámara
Baja, postergando su discusión hasta marzo.
La situación está acabando con la paciencia de los empresarios, porque la
falta de regulación sanitaria tiene paralizada la llegada de capitales y la
implementación de la Salmonicultura 2.0, retrasando la contratación de personal.
Así lo grafica el presidente del Directorio de AquaChile, Víctor Hugo Puchi,
quien ve lo que ocurre "con mucha decepción y tristeza".
A su juicio "está fuera de toda lógica que los diputados Vallespín, Espinoza
y Alinco, representantes de estas regiones duramente afectadas sigan postergando
una solución que daña profundamente a la industria y a sus trabajadores". Agregó
que "ha primado un interés político populista de aparecer defendiendo los
derechos de los trabajadores, en circunstancias que es la propia acción de estos
parlamentarios que postergan una solución, la que está dañando a nuestra gente".
EXIGENCIAS
¿Le molesta las exigencias laborales que incluye el proyecto?
- No es bueno mezclar temas laborales con temas sanitarios; las normas
laborales se rigen por un Código del Trabajo y debieran ser atendidas en ese
ámbito y no discriminar a una industria que necesita salir adelante y que está
pasando por períodos de dificultad. Además, históricamente en la industria no
hay condenas de prácticas antisindicales. Por eso, mezclar temas sanitarios con
laborales no es más que un manejo político que no corresponde a la realidad.
- ¿Qué esperan los bancos de la ley?
- El punto más importante para las empresas y los bancos es que haya un
ambiente más seguro de producción. Gran parte del capital que se requiere para
operar en esta industria se invierte en biomasa en salmones y crianza en el mar;
ahí esta el 60% del capital que se requiere para operar, por eso es que va a ser
muy difícil conseguir capital y apoyo de los bancos si es que no logramos estar
seguros de que hay normas sanitarias que protegen una producción responsable. El
segundo factor es que las concesiones de los espacios marinos en los cuales
hacemos nuestra producción tengan una seguridad jurídica, activos que sean
seguros para adelante, por eso es que se incluyó en esta ley la posibilidad de
que uno pueda hipotecar -antiguamente podíamos prendar- las concesiones para que
los bancos se sientan más seguros y puedan volver a poner recursos en la
industria.
CON O SIN LEY
¿Qué espera la industria para este año, con o sin ley?
- Sin ley seguiríamos en un proceso de alta incertidumbre. La industria va a
quedar reducida a un tamaño mínimo, tal vez a la mitad de lo que fue,
considerando que el peak fue de 650 mil toneladas de materia prima y 52 mil
trabajadores directos e indirectos. Si tenemos una nueva norma, como la que
envió el Gobierno al Congreso, no siendo perfecta es la base suficiente para
volver a reconstruir lo que perdimos y recontratar a nuestra gente.
- ¿Cuál es su llamado en este minuto?
- Necesitamos desesperadamente y con urgencia que salga esta nueva regulación
que es muy costosa y muy exigente para nosotros, pero necesaria para volver a
tener una producción segura y dar un empleo más estable.
- ¿Cree que con Piñera como Presidente será más fácil su
aprobación?
- Uno siempre espera que el futuro sea mejor. Quiero destacar que el Gobierno
ha hecho un esfuerzo y la propia Presidenta Michelle Bachelet comprometió su
esfuerzo para que esta ley salga. Eso se lo reconocemos y lo agradecemos.
- Entonces ¿qué falta?
- Conseguir la adhesión de los congresistas; que nuevamente sientan el
problema de la gente y aparten sus intereses personales de populismos, de
apariciones o de personalismos y se pongan en el pellejo de la gente. Pero, para
esos diputados que nuevamente postergaron la solución para nuestra industria les
resulta cómodo, con un sueldo estable y seguro, seguir postergándola mientras la
gente desempleada espera.
No era lo que
esperaban
Víctor Hugo Puchi subrayó que "ha habido un esfuerzo de las autoridades,
industria, trabajadores y ONGs para contribuir a sacar una buena regulación, que
evite los problemas que vivió la industria". Si bien, reconoció que se llegó a
un proyecto de ley que no era lo que esperaban, porque les impone una serie de
restricciones y los obliga a grandes inversiones, "son necesarias para que la
industria sea sustentable, más segura y vuelva a ser una fuente de empleo
estable".