El Llanquihue
26 de enero 2010
Por Jorge Mantellero
Gerente de la Asociación General de Armadores
Resulta al menos ridículo e incomprensible que la Ley de Pesca
propuesta hace mas de un año por el Gobierno sea rechazada por sus
propios parlamentarios. ¿Cuál es la razón por la que esta industria es
castigada por los parlamentarios de la Presidenta, pretendiendo ser la
única industria en Chile con una ley que mezcle la producción con
prácticas antisindicales?
Está fuera de discusión que la crisis del ISA pudo ser mitigada por
parte de la propia industria con sistemas productivos menos riesgosos;
pero las autoridades comenzaron a ocuparse del tema cuando la crisis
del sector les rebotó con el alto desempleo. En los más de 20 años de
crecimiento competitivo internacional de la industria, la política de
los gobiernos fue no legislar, no regular y no fiscalizar; de hecho,
cuando la industria manifestó por escrito a las autoridades la
necesidad de fiscalizar la importación de ovas -debido al riesgo del
virus ISA-, no se hizo nada y los resultados están a la vista. Ahora
los señores parlamentarios que se niegan a aprobar esta ley se dan el
lujo de decirle a los cerca de 20 mil cesantes que se esperen hasta
marzo porque tienen vacaciones.
Lo más grave es que los bancos no otorgarán créditos a las empresas
si no tienen garantías reales, y si estas garantías están sujetas a
desaparecer de la noche a la mañana por prácticas antisindicales, por
ley no pueden constituirse como garantía. Lo mismo ocurriría con los
inversionistas; ¿quién en su sano juicio va a invertir en la única
industria en Chile donde por temas laborales puedan perder las
concesiones y, por ende, la inversión realizada? No se dan cuenta estos
señores que sólo están perjudicando a las empresas salmoneras chilenas,
y en especial a las pequeñas y medianas proveedoras.
Espero sinceramente que este sector de parlamentarios que nos están
negando la posibilidad de resurgir, y que en los últimos meses en vez
de trabajar se dedicaron a hacer campañas políticas; cuando regresen de
sus "merecidas" vacaciones encuentren una industria sobre la cual
legislar.
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