Sólo en los primeros 20 días del 2010 han existido nueve denuncias y dos querellas por asaltos de bandas armadas que emplean lanchas rápidas y camiones en sus robos a centros de cultivos de salmones. Frente a la débil respuesta del Estado, la patronal SalmonChile ha creado la denominada “Fiscalía Antirrobos de Salmón” para enfrentar directamente el problema.
Puerto Montt, Chile, 29 de enero de 2010 (Ecocéanos News). Una de las consecuencias de la mayor crisis económica y social que afecta a las regiones de Los Lagos y Aysén, consecuencia de décadas de malas prácticas sanitarias y ambientales de la industria salmonera, se hace cada vez mas evidente: El establecimiento de diversas mafias especializadas en robo, transporte, distribución, comercialización nacional y exportación de salmones, unida a la falsificación de instrumentos y corrupción de autoridades relacionadas con esta industria exportadora.
Para ello aprovechan la histórica falta de control estatal y la habitual existencia de prácticas ilegales en este sector, agravadas por el contexto social de un desempleo que el 2010 superará los 25.000 trabajadores salmoneros cesantes, principalmente en Puerto Montt y el archipiélago de Chiloé.
Sólo en los primeros 20 días del 2010 han existido nueve denuncias y dos querellas por asaltos de bandas armadas que emplean lanchas rápidas y camiones en sus robos a centros de cultivos de salmones. Frente a la débil respuesta del Estado, la patronal SalmonChile ha creado la denominada “Fiscalía Antirrobos de Salmón” para enfrentar directamente el problema.
“Contratamos a un grupo de abogados que se encarga de denunciar y perseguir penalmente cada uno de los casos de robo que hoy día existe”, informó al diario La Segunda el gerente general de SalmónChile, Carlos Odebret. “Hay que ponerle freno a esto” ya que se trata de “mafias organizadas dedicadas a esto. Con plantas de procesamiento ilegales, financistas que pagan lanchas y que tienen dinero para poder corromper a gente de los propios centros de cultivo”.
Miles de salmónidos son robados durante la noche, los que luego son distribuidos por complejas redes de distribución que son capaces de sortear con gran efectividad los controles camineros para su venta ilegal a lo largo del país, principalmente en Santiago de Chile.
De las nueve denuncias, hay dos querellas presentadas a la fecha. A comienzo de febrero se interpondrían otras tres, informó a La Segunda el abogado Cristóbal Grünwald, cabeza del equipo jurídico contratado por SalmonChile. Las actuales investigaciones están a cargo de los fiscales Jaime Sáez, de Ancud, Chiloé y Enrique Canales, de Calbuco.
LAS COMPLEJAS Y EXITOSAS REDES DE DISTRIBUCIÓN NACIONAL Y EXPORTACIÓN DEL SALMÓN ROBADO.
“Tenemos antecedentes de plantas de procesos que falsifican guías para poder exportar salmón robado. Estamos esperando que con toda esta información que tenemos, (recolectada) a partir de distintas versiones, la fiscalía y las autoridades actúen”, agregó Oldebret.
Según el abogado Grünwald, los robos ascienden en promedio a 50 mil y 60 mil peces, avaluados en US$ 50 mil (aproximadamente 25 millones de pesos chilenos).
“Este es un fenómeno muy reciente”, precisa el comisario de la Brigada de Robos de la PDI de Puerto Montt, Yanko Olmedo. Dicha afirmación es cuestionada por diversas fuentes regionales, las que afirman que el robo y comercialización de salmones ha tenido un sostenido aumento y mayor especialización a partir del 2007. Algunos señalan que el explosivo crecimiento de los “sushi bar” en las ciudades chilenas tendrían en parte como respaldo la existencia de una abundante oferta de materia prima barata.
Cuenta Olmedo que en el último tiempo han detenido a ocho personas relacionadas con los delitos de robo, la distribución y comercio ilegal de pescado, “que se han producido en el Mercado de Puerto Montt, Angelmó y algunas caletas clandestinas”. Sin embargo, aún no existirían pruebas concluyentes que permitan relacionar a estas personas con las bandas.
La transnacional japonesa Nippon Suisan, propietaria de “Salmones Antártica”, entre el 11 y 18 de enero del 2010, fue objeto de dos robos consecutivos por un valor de US$ 40.000 ( 20 millones de pesos). “Han ingresado grupos al mismo centro (Isla de Quinchao, en Chiloé): la primera vez una lancha de unos 14 metros con 6 personas a bordo, que simulaban ser pescadores y llegaron al centro justo en el horario del cambio de personal de seguridad (cerca de la medianoche), y al ser sorprendidos efectuaron dos disparos, al parecer de escopeta. Esa vez se llevaron seis mil unidades”, relató a La Segunda, el jefe de administración, Nelson Betancourt.
“En la segunda ocasión llegaron dos embarcaciones, similares a la de la primera vez, bajándose entre 5 y 6 personas. Rápidamente procedieron a cosechar con una malla y lograron sacar 2.300 unidades. Estuvieron casi media hora”, agregó.
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